Psicóloga para problemas de fertilidad en Madrid

Los problemas de fertilidad se consideran una crisis vital, algo inesperado que nos desborda y tiene un alto coste físico y emocional.

En el duelo reproductivo, la ilusión y proyecto de ser madre o padre, se alterna con la angustia de no conseguirlo, viviendo síntomas de ansiedad, tristeza, pérdida de control, soledad, miedo, parálisis, frustración, incertidumbre, vulnerabilidad etc. que normalmente se viven en silencio ya que no suele haber una comprensión en el entorno acerca de estos procesos.

La infertilidad no suele llegar avisando sino que suele ser un golpe inesperado, algo que de repente hay que asumir y que modifica nuestro proyecto de vida. Es habitual que las preguntas que surgen no tengan respuesta o que la búsqueda se convierta en un peregrinaje por diferentes servicios de salud.

Tenemos que asumir que a día de hoy la ciencia no puede responder a la causa de muchos casos de infertilidad.

El cuerpo cambia de rol y se instrumentaliza, dejando de ser nuestra piel, aliado y compañero para convertirse en objeto de pruebas, mediciones, controles, timings para cumplir con resultados y funcionamiento. La naturalidad, el deseo, la conexión, la escucha a mi propio cuerpo va desapareciendo e incluso puedo empezar a tener sentimientos encontrados hacia el.

¿Qué es el duelo invisible?

Normalmente estamos acostumbrados al duelo por muerte, donde hay una pérdida tangible, un funeral, una sociedad apoyando, pero el duelo invisible, es aquel de algo que debió suceder pero no ha sucedido. No hay nada tangible, no hay ritual, no hay apoyo. El duelo sobre el proyecto deseado, futuro, ilusión, incluso la identidad se ve afectada.

Debido a la falta de comprensión externa y a que se considera un duelo no autorizado, la tendencia es el aislamiento y la soledad en los procesos.

Es normal que mi pareja y yo lo vivamos de forma tan distinta?

Cada persona, venimos de un lugar de una forma de vivir y afrontar diferente. Pero esto no significa que no estemos en el mismo espacio del camino, comprender como lo hago yo y como lo hace el otro me va a ayudar a hacer equipo, algo necesario. También es posible que tengamos ritmos diferentes, que uno de los dos sea mas rápido que el otro, esto no significa que no podamos encontrarnos, la comunicación eficiente es clave para manejarse en el camino.

¿Por qué ella si y yo no?

Ver otras embarazadas puede producir un intenso dolor interno, incluso un fuerte rechazo a acudir a reuniones o a ver a ese bebé. Lo que yo deseo muchísimo, parece que a otras personas les llega fácil. La falta de respuestas hace mayor la pérdida de control. En nuestro entorno aparecen los hijos de los demás, esto a veces no es comprendido sino que la creencia es que debemos sentir alegría. También podemos sentir ambivalencia, me alegro a la par que me duele. Nuestro sistema emocional no entiende de normas sociales, sino de lo que ha vivido desde que nació. Comprender mi mundo interno y mi sistema emocional es necesario para hacer el camino, para explorar lo que necesito en cada momento y poner palabras a sensaciones de dentro que nos invaden o nos descolocan.

¿Estoy perdiendo quien soy?

En los procesos de fertilidad de repente nos damos cuenta que estamos 24/7 con el tema. Intentar manejar todas las variables para poder decir, hice lo que pude. Puede poner en nosotros una “ilusión de control”. Si hago esto o aquello, entonces obtendré el embarazo. Es cierto que podemos hacer cosas, mejorar nuestra salud, acudir a buenos profesionales, pero el resto no es nuestro. En el camino podemos perder nuestra identidad, quienes éramos antes de buscar el embarazo

¿Deseo de embarazo es lo mismo que deseo de hijo?

El deseo de hijo es algo complejo y merece la pena pararse.

A veces el camino se hace tan largo y complejo, que la necesidad de obtener el embarazo ha invadido todo lo que significa realmente un hijo. Se llega a confundir el éxito en el objetivo con el hijo en si. Un hijo es un ser con quien hay que crear un vínculo, vivirá durante mucho tiempo con nosotros, traerá su propia caja de deseos propios, será alguien a quien tenemos que acompañar , ayudar a ser quien le corresponda en un camino lleno de retos, incertidumbre, cambios y aprendizajes que también nos transformará a nosotros.

Es un ejercicio útil sentarnos y preguntarnos:

¿Cuándo he querido ser madre/padre?

¿Qué espero de un hijo, que creo que traería a mi vida?

¿Tendría expectativas sobre el? ¿Tuvieron expectativas sobre mi?

¿Me siento obligado a ser madre o padre?

¿Es posible que no lo tenga claro?

¿Hay personas que están esperando que yo tenga hijos?

¿Viene mi hijo a resolver o solucionar algo?

¿Qué pasaría si mi hijo no es como imagino?

¿Cómo va a influir en nuestra pareja?

¿Cómo abordaría si mi hijo viniese con problemas?

Recuerda que lo que siento, pienso no es rígido, es dinámico y puede transformarse. Te diría que dieses varias “pensadas”, pero en realidad te recomiendo que hagas varias “sentidas” es decir, pon la idea y mira lo que sientes con ello.

¿Qué se trabaja en procesos de fertilidad?

Los procesos de fertilidad traen consigo una montaña rusa emocional, idas, venidas y a veces vuelta a empezar. También momentos de parar. La terapia es un lugar para expresar, sacar y colocar, al rimo de cada uno.

Cada persona venimos de una historia y aprendizaje diferentes, por lo tanto, el asesoramiento comienza teniendo en cuenta nuestras circunstancias personales únicas: deseos, necesidades, formas de afrontamiento, valores, manejo emocional y expectativas. Por otro lado, exploraremos de dónde vengo yo para comprender quién soy hoy y quién quiero ser.

Es un espacio de encuentro para procesar mis emociones aceptando e integrando mis vivencias y las de mi pareja, si la hay, teniendo en cuenta que tendremos diferentes formas de afrontamiento y discordancias emocionales. Encontraremos en ocasiones incomprensión en el otro. En este espacio podremos abordar temas difíciles sin sentirnos juzgados.

Algunas hay otros asuntos que están presentes en la vida de las personas en búsqueda, asuntos familiares, laborales, propios o del entorno. O también hay asuntos de nuestra psique que también hay que mirar, por ejemplo, tener un locus de control externo, sensaciones internas que me paralizan, necesidad de control excesivo, dejar de ser yo misma por necesidad de vincular, desconexión conmigo porque no permito que aflore todo lo que soy o siento, etc.

En consulta se explora aquello que pueda estar interfiriendo en la vida de la persona, poniendo también el foco en sus fortalezas y recursos, para que pueda recuperar espacio de otras áreas importantes de su vida y recorrer este camino con menos peso.

Pero sobre todo será un sitio donde poder soltar, ser escuchados sin juicio y no sentirnos solos en el proceso. Un lugar donde recuperar algo de calma en medio de la incertidumbre y la dificultad de esta etapa vital.


Consulta presencial en Madrid, barrio de Salamanca u online.

Artículo escrito por Josefina González Calvo, Psicóloga General Sanitaria, colegiada nº M-27222 del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Clínico EMDR, especializada en trauma y psicología perinatal, con enfoque sistémico.

Texto divulgativo; no sustituye una valoración profesional. Si algo de lo que aquí se describe resuena y quieres explorarlo, puedes escribir sin compromiso.

Última actualización: 13 de agosto de 2026