Insomnio: porqué no duermo
El insomnio a menudo no es un diagnóstico aislado sino que suele venir por otro problema.
Puede ser muy debilitante, robándote energía y bienestar cada día.
Existen tres tipos, de conciliación, de mantenimiento y despertar temprano. El de conciliación es que te cuesta quedarte dormido. El de mantenimiento es que te despiertas durante la noche, en el último no hay problemas de conciliación, no despiertas de madrugada te despiertas antes de lo que necesitas.
Tener que levantarse temprano o rendir al día siguiente sin haber dormido suficiente, crea una angustia adicional o alerta mientras está pasando el episodio de insomnio.
El insomnio suele venir acompañado de ansiedad, puede venir una ansiedad anticipatoria de que sabemos que a lo mejor no dormimos esa noche, pero también hay otro tipo que nos invade de forma repentina y no sabemos bien porqué.
En otras ocasiones tenemos mas o menos claro que estamos pasando por momentos de gran demanda en nuestra vida, estamos abarcando mucho y podemos unir que eso influye en nuestro sueño.
En otros casos se presenta como inespecífico.
Hay muchas causas posibles de insomnio y hay que ver cada caso. Algunos ejemplos son:
- Desajuste de ritmos y hábitos que se resuelve ordenando estas pautas.
- Personas con alerta, hipervigilancia, que siempre ha estado en mayor o menor grado y aparentemente se desconoce su origen. Ahí en la terapia entramos en profundidad para conocer, con suavidad y al ritmo del paciente porqué necesitó esa alerta.
- Alta ocupación, perfeccionismo, desbordamiento, complacencia.
- En otros casos, la persona está sosteniendo cargas importantes, a veces es consciente a veces no.
La terapia consiste primero en hacer una evaluación del insomnio. Veremos mecanismos que han podido precipitar el problema y los que lo mantienen.
Después se hace psicoeducación sobre higiene del sueño, hábitos, estímulos y ocupación del cerebro.
Por último la parte mas importante, hacemos un análisis de lo que está aconteciendo, historia personal, formas de afrontamiento, pensamientos internos, dar voz a lo que tu cuerpo quiere decir.
Se trata la ansiedad si la hay.
En todo el proceso utilizo TCC I y EMDR.
En ocasiones me encuentro con personas que han llegado a normalizar el insomnio y a convivir con él, asumiendo como inevitable el coste que tiene en su día a día. Sin embargo, no es necesario resignarse a ese ‘tirar para adelante’: el insomnio se puede tratar.