Disociación
Si alguna vez has sentido que estabas "fuera de tu cuerpo", que las cosas a tu alrededor no parecían reales, o que de pronto no recordabas cómo llegaste a un sitio, es posible que hayas experimentado disociación. No significa que estés "loco" ni que algo esté roto en ti.
La disociación es una desconexión temporal entre partes de la experiencia que normalmente van juntas: lo que pensamos, lo que sentimos, lo que recordamos y lo que percibimos como "yo".
Puede ser leve, como quedarte tan absorto conduciendo que no recuerdas el trayecto, o mucho más intensa: sentir que tu cuerpo no te pertenece (despersonalización), que el mundo parece de mentira (desrealización), o tener lagunas de memoria para las que no hay explicación.
No es un fallo de carácter ni falta de atención. Es algo que el cerebro hace de forma automática, casi siempre porque en algún momento, a menudo durante una experiencia difícil o traumática, resultó útil desconectar para poder soportarla.
Cuando alguien vive un trauma grave o repetido, especialmente en la infancia, llamado Trauma complejo, la mente puede "dividir" la experiencia en distintas partes en lugar de integrarla en una sola historia coherente.
Que una parte de ti reaccione como si el peligro siguiera presente, mientras otra parte sigue con su vida, no es una contradicción ni una señal de que estés "fingiendo" o "exagerando". Es la huella lógica de haber tenido que sobrevivir a algo para lo que nadie está preparado. El trabajo terapéutico no consiste en eliminar esas partes, sino en ayudarlas, poco a poco, a comunicarse entre sí.
El tratamiento para la disociación es mas lento que otros. Conlleva: Estabilización, Procesamiento e Integración.
Tratamiento con EMDR. No consiste en "forzar" a la persona a enfrentarse a lo que vivió. No El primer paso es ayudarla a sentirse más segura, desarrollar recursos para regularse emocionalmente y comprender cómo funciona esa desconexión.
Solo cuando la persona está preparada, el tratamiento permite que las experiencias que quedaron sin integrar puedan procesarse de una forma gradual y adaptada a su capacidad, favoreciendo que el cerebro las incorpore como recuerdos del pasado y disminuya la necesidad de recurrir a la disociación como mecanismo de protección.
El objetivo no es eliminar una defensa de forma brusca, sino ayudar a que la persona pueda sentirse cada vez más presente, conectada consigo misma y con su vida cotidiana.
Las defensas no se combaten, se acogen, se comprenden y se transforman cuando la persona dispone de recursos suficientes.