Cuando una persona llega a consulta, normalmente llega con un motivo concreto: ansiedad, tristeza, una dificultad en sus relaciones, una sensación de bloqueo, una pérdida o algo que siente que no puede sostener más.
Mi trabajo no consiste únicamente en tratar ese síntoma. Antes de intervenir, necesito comprender qué está ocurriendo, cómo se ha construido ese malestar y qué función ha tenido en la vida de esa persona.
Cada persona tiene una historia diferente. Por eso no creo en aplicar la misma solución a todo el mundo. Me interesa conocer el recorrido de cada persona: sus experiencias, sus relaciones, los momentos que han sido importantes en su vida y las formas que ha encontrado para adaptarse a lo que ha vivido.
A veces nuestras respuestas actuales tienen un sentido que no siempre vemos. La ansiedad, la necesidad de control, la dificultad para poner límites, la desconexión emocional o ciertos patrones en las relaciones no aparecen de la nada. En algún momento pudieron ser formas de protegernos o de adaptarnos a situaciones difíciles.
Una parte importante de mi trabajo consiste en aprender a mirar y aprender a preguntar. Explorar con cuidado la historia de una persona, diferenciando los hechos de las interpretaciones que hemos construido sobre ellos, para poder comprender de dónde vienen determinados patrones.
Esta forma de trabajar está muy influida por mi formación en trauma, apego, EMDR, terapias basadas en la mentalización y otros enfoques terapéuticos. También por la Biografía Humana, una formación que me aportó especialmente una manera de investigar la historia personal a través de preguntas y hechos concretos.
Utilizo diferentes herramientas terapéuticas según las necesidades de cada persona. Entre ellas se encuentran:
- EMDR.
- Terapia Cognitivo-Conductual y Activación Conductual.
- Sistemas de Familia Interna (IFS) y trabajo con partes.
- Terapia Interpersonal.
- Terapia Familiar Sistémica.
- Terapia basada en la Mentalización.
- Abordajes corporales, mindfulness y focusing.